Cómo leer un climograma: de los datos al tipo de clima
Un orden de lectura para Geografía que evita describir barras sin llegar a ninguna conclusión

Delante de un climograma casi todo el mundo empieza igual: «En enero la temperatura es de 11,7 grados, en febrero sube a 12,3, en marzo…». Doce meses después el comentario ocupa media cara y todavía no dice qué clima es ni por qué. El gráfico tiene muchos datos, pero solo unos pocos sirven para clasificarlo, y conviene ir a buscarlos en un orden fijo.
En M-Englobe lo trabajamos con cinco preguntas. Cada una produce una cifra o un rasgo concreto, y la quinta junta las cuatro anteriores. Si las respondes en este orden, la interpretación sale casi sola.
Antes de mirar la forma, comprueba qué estás leyendo
Un climograma combina dos gráficos: barras para la precipitación mensual (en milímetros) y una línea para la temperatura media mensual (en grados). Suelen compartir el eje horizontal y llevar dos escalas verticales. Lo normal es que la escala de precipitación valga el doble que la de temperatura: si 20 °C quedan a la altura de 40 mm, el gráfico está construido así a propósito, y eso será útil en el paso cuatro.
Fíjate también en el nombre de la estación, su altitud y el periodo de los datos. No es lo mismo un observatorio a 13 metros junto al mar que otro a 700 metros en el interior, y esa información explicará más tarde parte de lo que veas.
Cinco preguntas en orden
1. ¿Cómo son las temperaturas a lo largo del año?
Localiza el mes más frío y el más cálido y anota sus valores. Con ellos calculas la amplitud térmica anual: temperatura del mes más cálido menos la del mes más frío. Es el dato que más dice sobre la influencia del mar. Una amplitud pequeña indica inviernos suaves y veranos sin extremos; una grande apunta a un clima más continental. Añade la temperatura media anual si te la dan.
2. ¿Cuánto llueve en total?
Suma las doce barras o busca el total anual. Esa cifra sitúa el lugar entre los climas lluviosos y los secos. Un total por debajo de 400 mm, por ejemplo, ya debería hacerte pensar en un clima con déficit de agua, aunque el veredicto final dependerá también de la temperatura.
3. ¿Cómo se reparte la lluvia?
El total no basta: dos lugares con los mismos milímetros pueden tener regímenes muy distintos. Busca el mes o la estación con más lluvia y el de menos. En buena parte de la Península el mínimo está en verano. Dónde cae el máximo (otoño, primavera, invierno) ayuda a afinar la clasificación.
4. ¿Hay meses secos?
Aquí sirve la escala doble. Un criterio muy utilizado en Geografía considera seco el mes cuya precipitación en milímetros es inferior al doble de su temperatura media en grados (P < 2T). En el gráfico se ve sin calcular nada: son los meses en que la línea de temperatura queda por encima de las barras. Cuenta cuántos son y en qué época caen.
5. ¿Qué clima resulta y qué lo explica?
Solo ahora pones nombre al clima, apoyándote en las cuatro respuestas anteriores. Después explicas los factores: latitud, distancia al mar, altitud, relieve. Una frase como «la amplitud de 14 grados se explica por la cercanía del Mediterráneo» vale más que tres párrafos repitiendo cifras.
Un ejemplo con datos reales: Alicante y Madrid
Los valores siguientes proceden de los valores climatológicos normales de AEMET para el periodo de referencia 1981-2010: el observatorio de Alicante (81 m de altitud) y el de Madrid, Retiro. Puedes consultar cualquier otra estación española en la misma página y construir tu propio climograma para practicar.
| Dato | Alicante | Madrid, Retiro |
|---|---|---|
| Mes más frío | Enero, 11,7 °C | Enero, 6,3 °C |
| Mes más cálido | Agosto, 26,0 °C | Julio, 25,6 °C |
| Amplitud térmica | 14,3 °C | 19,3 °C |
| Precipitación anual | 311 mm | 421 mm |
| Mes más lluvioso | Septiembre, 56 mm | Octubre, 60 mm |
| Mes menos lluvioso | Julio, 4 mm | Agosto, 10 mm |
Con las dos primeras preguntas ya aparece la diferencia principal. Los veranos son casi iguales, pero el enero de Alicante es más de cinco grados más templado, y por eso su amplitud es menor. El total de lluvias es bajo en ambos casos, especialmente en Alicante.
La cuarta pregunta es la que más separa los dos lugares. Aplicando P < 2T mes a mes, Madrid tiene cuatro meses secos, de junio a septiembre: en julio, por ejemplo, caen 12 mm frente a un umbral de 51,2. Alicante, en cambio, solo se libra en septiembre, octubre y noviembre. Incluso enero queda por debajo del umbral (23 mm frente a 23,4) y diciembre lo roza (25 frente a 25,2). Son nueve meses secos.
Una posible conclusión para Alicante: clima mediterráneo con rasgos de aridez, inviernos suaves, amplitud moderada por la influencia del mar, precipitaciones escasas con máximo en otoño y una sequía que se extiende mucho más allá del verano. Para Madrid: clima mediterráneo continentalizado, con inviernos frescos, mayor amplitud por la distancia al mar, y la sequía concentrada en verano.
Errores que restan claridad
- Leer los doce meses uno a uno. Bastan los extremos, la amplitud, el total y el reparto.
- Clasificar el clima solo por la temperatura. Madrid y Alicante tienen veranos casi idénticos y son climas distintos.
- Decir «llueve poco» sin cifra. Escribe el total y el mes máximo.
- Olvidar las causas. Si la estación está en la costa o en la meseta, menciónalo al explicar la amplitud.
Practica ahora
Elige en la página de AEMET una estación del interior peninsular y otra del Cantábrico. Responde las cinco preguntas para cada una en un máximo de seis líneas por estación y compara después tus conclusiones. Lo esperable es que la estación cantábrica tenga muchos menos meses secos que la del interior; si no te sale así, revisa el cálculo del paso cuatro.
La lógica de este método, observar primero y explicar después, es la misma que aplicamos al comentario de una pirámide de población y, fuera de la Geografía, al comentario de una obra de arte.
Si preparas Geografía de Bachillerato y quieres practicar comentarios de gráficos con corrección, escríbenos y te contamos cómo trabajamos en M-Englobe.
Foto de portada: Photo by Pierre Goiffon on Unsplash


